Categoría: A carón dunha lareira (página 2 de 2)

OCTUBRE DE INCENDIOS

Desde mi ventana veo cómo arde y tiñe de marrón el blanco de unas pocas nubes.
Y huele como un grito indefenso y desesperado.
Se ha demostrado que los árboles se comunican entre ellos. Creo que prefiero no saber lo que estarán diciendo ahora mismo sobre nosotros.
Y nos creemos con derecho a llamar nuestra la tierra que habitamos. 
A ver si nos enteramos de lo que realmente significa esto.

Imagen: Carmen Quinteiro

Me cuenta cosas, se ríe, va a buscar agua, vuelve y trae agua y más risas. De cuando en vez me dice que me quiere. Entonces la miro y sé que estoy en el instante preciso: el tiempo se detiene de esa forma necesaria y el tacto de la arena se hace caricia.

 

Marina. No pudieron escoger mejor nombre para ella. Ahí adentro caracolea a tiempos iguales, un mar feliz y una infancia.

Imagen: Cris Bernal

Ya ni sé cuándo comencé esto de entretenerme con los colores.
Ocurre algunos días, en casi cualquiera de las estaciones -aunque he de decirte que el invierno es una de las favoritas, por aquello del frío y de la necesidad de acurrucarme conmigo misma-;
y aunque no tengo horario, sí soy fiel cuando me lo piden las manos y el estado de ánimo: entonces obedezco y juego a combinar colores. Bueno, no solo colores: yo diría que colores y palabras, sí, porque yo puedo asegurar que, por muy raro que parezca, los hilos de lana han llegado a parecerme palabras que me van pidiendo paso para que las escoja y entreteja y así, formar historias.
Ya ni sé cuándo comencé con esto de entretenerme con los colores, pero sí sé que desde que empecé, en mi casa las los cuentos ya no los escribo solo en papel.
Imagen y manta: Carmen Quinteiro

 

Emigrante

Foise o pai.
Ao mencer.
Escoitou dicir que pra América.
 Sen despedirse dela.
Levándose o tempo por vir 
e a súa alma de nena.

 

 

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