Ya ni sé cuándo comencé esto de entretenerme con los colores.
Ocurre algunos días, en casi cualquiera de las estaciones -aunque he de decirte que el invierno es una de las favoritas, por aquello del frío y de la necesidad de acurrucarme conmigo misma-;
y aunque no tengo horario, sí soy fiel cuando me lo piden las manos y el estado de ánimo: entonces obedezco y juego a combinar colores. Bueno, no solo colores: yo diría que colores y palabras, sí, porque yo puedo asegurar que, por muy raro que parezca, los hilos de lana han llegado a parecerme palabras que me van pidiendo paso para que las escoja y entreteja y así, formar historias.
Ya ni sé cuándo comencé con esto de entretenerme con los colores, pero sí sé que desde que empecé, en mi casa las los cuentos ya no los escribo solo en papel.

Imagen y manta: Carmen Quinteiro
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