Del tirón. Sin pulir, repasar o tachar: porque se trata de lo que significas para mí, y esa historia ya estaba y está dentro.
Que todos los días son motivo, pero también sé lo mucho que te gustan las sorpresas.
Va por ti, mami. Feliz día.

Podría decir sin duda
que admiro tu fuerza,
pero lo que realmente adoro es tu empeño en mantenerte a flote en las tormentas. Hora a hora. Minuto a minuto. Y que parezca fácil.
Admiro esa forma en que te deshaces de la soledad y sus suspiros, como quien sopla suave, para que no los veamos, para que no nos preocupemos. E insistes valiente: » Que estoy bien.»
Adoro tu espíritu de heroína, sin capa ni azul de cine: tan solo un par de pies para seguir avanzando y esa eterna sonrisa.
Adoro el dibujo que trazas en mi horizonte: ya no me quejo de curvas y esquinas. Ya admito consejos.
Adoro que seas el regazo que sigue estando siempre.
Adoro, en definitiva, poder quererte y adoro la nana que aún eres en mí.
Deja una respuesta